Sola en casa y sin su pareja, la atractiva Monyca empieza a sentirse cada vez más inquieta. El calor no ayuda, y su ligera ropa deja ver que la situación se le está yendo de las manos. Todo empeora cuando una amiga le cuenta los detalles de su última noche, despertando aún más su imaginación. Incapaz de calmarse, Monyca deja que la tensión siga creciendo… hasta que aparece un repartidor en el momento justo. Lo que parecía una simple entrega se convierte en una oportunidad inesperada para dar rienda suelta a sus ganas, en una escena cargada de deseo al estilo de Jacquie Et Michel TV.