Amigos de Nigged, ya sea de forma intencionada o improvisada, ¡el poder de NIGGED siempre está presente! Nada como un relajante paseo por el pantano de San Juan (Madrid) para aprovechar los últimos latigazos de calor de este veranito, ¿verdad? Y los que ya sois veteranos en esta familia bien sabréis que este paraje natural ¡es un templo del vicio y escenario perfecto para practicar el mejor porno interracial al aire libre! Dicho esto, ¡pasemos a las presentaciones! Con todos ustedes: ¡Carol Linda! (Jejeje, sí, os suena, lo sabemos). Una colombiana (con muchos años en España ya) que llevaba 8 años fuera del porno, pero que ya no podía resistirse a volver para sentir de nuevo lo que es que te revienten bien. Y para celebrar su vuelta a los ruedos habíamos pensado en ir a la madre naturaleza y cazar a uno o varios pichones, y así ver cómo de afiladas estaban las armas de seducción de nuestra querida amiga. Hemos de decir que de primeras la cosa no pintaba nada bien. El tiempo no acompañaba, había poca gente y además Carol nos decía que le daba un poco de “vergüenza”. Así que después de mucho intentar (sí, os aseguramos que MUCHO), cuando estábamos a punto de tirar la toalla, de pronto apareció un chico vendiendo latas de refrescos como Coca-Cola o Fanta. Ahí se nos abrió el horizonte, amigos. Un chico guapete, joven, negro, vigoroso… todo lo contrario a lo que había por ahí. ¡Ataquemos! “Perdona, si te compro varias latas, ¿me ayudas a llevarlas a mi coche? Es que he quedado con amigos después”. Y así comienza nuestra historia. El chico acepta, Carol va tonteando y su “vergüensita” se va disipando. A mitad de camino ya tocaba hacer un descanso estratégico. Estaba claro que iba a pasar. Cuando una pedazo de loba como Carol Linda te corteja, no te queda otra que sucumbir a sus encantos. Para sorpresa de nadie, cuando nuestra amiga latina le saca el rabo se encuentra con una BLACK MONSTER COCK. ¿Qué pasó después? La vergüenza desapareció y Carol empezó a gemir y gritar como una perra. “HIOEPUTAAAA, CÓMO ME FOLLAS, JODER!!!”. Y aquello se escuchaba en todo el pantano, amigos. Menuda furia latina. Que vivan las escapaditas al campo ;-D